Blog del tenor ENRIQUE PAZ ESCUDERO
Mostrando entradas con la etiqueta sesto bruscantini. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sesto bruscantini. Mostrar todas las entradas

22 de febrero de 2011

El gran Lauri-Volpi


Año 1973. Alfredo Kraus cantaba en Valencia las óperas Manon y Lucia di Lammermoor. En esta segunda, el barítono era su gran amigo y maravilloso cantante Sesto Bruscantini.

Ni que decir tiene que a Valencia me escapé, esta vez con mi  mujer, Rosa (entonces éramos novios), aprovechando que mi hermana vivía en aquella ciudad y teníamos en su casa el alojamiento reservado.

Unos días antes de las funciones organizamos en casa de mi hermana una extraordinaria mariscada, y allí nos juntamos el matrimonio Kraus, mi hermana y su familia, y mi novia y yo. ¡Vaya festín nos dimos! Pero lo importante es lo siguiente.

El legendario tenor Giacomo Lauri-Volpi vivía en un pueblo cerca de Valencia llamado Burjasot. Alfredo nos preguntó a Rosa y a mí si queríamos ir a casa de Lauri-Volpi con él y Bruscantini, pues les había invitado a merendar. Yo no lo dudé ni por un momento y nos "apuntamos a la excursión".
Cuando llegamos a su casa, nos recibió muy amablemente y nos enseñó su habitación, donde él estudiaba. Todo aquello estaba lleno de fotografías, y creo recordar que había un busto suyo, caracterizado de Otello. En la decoración de la casa, muebles antiguos, grandes cortinas, vitrinas con medallas...; daba la sensación de encontrarnos en un palacete de la Italia de finales del siglo XIX.

Era Lauri-Volpi un hombre muy hablador y tenía una autosuficiencia grandísima. Él se autoconsideraba el mejor tenor de todos los tiempos y, para demostrárnoslo, se sentó al piano y se puso a vocalizar. Tenía ya sus setenta y tantos años, y la voz le sonaba potente y apoyada. Según él, vocalizó hasta el do, vanagloriándose de que a su edad no había tenores que pudieran hacer aquello. Alfredo, mirando de lado a Bruscantini, le decía: "Tiene el piano bajado de tono". En cualquier caso, aquella voz era impresionante, y tanto Kraus como Bruscantini coincidían en la grandeza de aquel hombre que había realizado una extraordinaria carrera.

Más adelante, Lauri-Volpi demostró quién había sido en aquel "Nessun dorma" maravilloso que cantó en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona.